El autor y la obra

Separar al autor de la obra puede ser una labor más que complicada para muchos. Por ejemplo,  a raíz de los escándalos productos del movimiento #MeToo, existió un llamado para que la gente dejara de ver las películas u obras donde participaran algunos de los acusados, en especial si tenían un rol central. Dicho argumento se basa en la idea que si son conocidos los hechos, seguir consumiendo dicha producción es de un modo u otro respaldar al culpable. 


Otro ejemplo sucede con la situación de Michael Jackson y su imagen futura, en especial a raíz del lanzamiento del documental “Leaving neverland”. Jackson durante su vida se enfrentó  con diferentes alegatos con respecto al presunto abuso sexual a menores. Al menos en vida, salió técnicamente impune de todas estas demandas, pero ahora la revelación hecha por los documentalistas ha fortalecido la idea de su culpabilidad. Claramente esto ha llevado a quienes desean boicotear su producción musical, buscando de cierto modo destruir por completo su legado. 


Entiendo  a quienes son víctimas, es bastante lógico  el deseo que el victimario por lo menos no siga siendo un ser reconocido positivamente. No he de negar que es un fin bastante loable, de una manera u otra afectar la imagen de una figura pública en últimas se convierte en la única esperanza de quienes han sufrido sus condenables actos. 

De un modo particular tuve una situación que me sumergió precisamente en esta duda sobre separar el autor de la obra. Recientemente llegó a mis manos uno de los mejores libros que he podido leer. “El libro tibetano de la vida y la muerte” es un texto que precisamente toca uno de los temas que más me inquieta personalmente: la muerte. 

La obra se basa  en la explicación por parte de los tibetanos sobre los conceptos de vida y muerte.  A pesar que hay ciertos aspectos del budismo en los cuales no creo, como lo son todo su entramado místico y en especial la idea de la reencarnación, hay varios puntos con los que me maravillé completamente. La obra a mi juicio es un texto bello, especialmente te abre la sensibilidad con respecto al destino mortal de todos los seres humanos.  

Kevin Spacey fue una de las figuras más afectadas tras el #MeToo. La serie House of cards tuvo consecuencias que golpearon a su producción

En el texto además de dar el entendimiento de la cosmovisión de los budistas tibetanos sobre la vida y la muerte, también ofrecía grandes consejos por ejemplo para tratar a los moribundos, esto con la intención de humanizar el momento más humano. El texto precisamente me ayudó a un poco perderle el miedo a la muerte, algo que es uno de los puntos más internos de mi ser. 

Por último, el autor dejó ciertas enseñanzas sobre la compasión que considero como puntos válidos para la construcción de una ética. La compasión sobre el sufrimiento nuestro como el  de los otros, es una interesante base para construir una ética encaminada hacia la ayuda a los demás. En síntesis, la obra llena de conceptos tales como amor, desapego o compasión me permitió estremecerme con uno de esos lados que me  gusta de los seres humanos. El problema fue cuando decidí estudiar sobre el autor y me llevé una profunda decepción. 

Rinpoché fue acusado entre otros asuntos, de abuso sexual y de aprovechar su poder para obtener favores sexuales ,además de un maltratador según las personas que trabajaron con él. Básicamente una postura  cosa contraria a lo que en su obra predicaba. Muchos de estos escándalos ya tienen bastantes años, aspecto que me desconcertó un poco más. 

Después de una profunda deliberación y reflexión, este suceso me ayudó a entender un poco más el carácter gris de los seres humanos. Es probable que Rinpoché en otros contextos haya sido el ser que predicaba esta compasión, actuando de un modo bastante benevolente con la humanidad, pero claramente estos aspectos cuestionables éticamente también fueron parte de él.  

Sogyal Rinpoché enfreta diversas acusasiones que van desde al abuso hasta el maltrato


Particularmente he ido entendiendo ese asunto con los seres humanos. Todos podemos haber hecho o pensado algo que puede ser cuestionado éticamente, pero esto no quita el valor de  una obra, en especial si tiene la capacidad de poder despertar una mayor bondad. En mi caso, el libro me permitió revivir un altruismo que se hallaba perdido, aspecto francamente positivo. 

Seguramente todos mis referentes éticos tendrán aspectos que pueden ser vistos como condenables socialmente, y en ese orden de ideas estoy a favor que ellos paguen por las consecuencias de sus actos. No pretendo decir que Rimpoché sea personado por sus errores, sus actos se deben pagar con la severidad de la ley y espero que esto ayude poco a poco a ir sanando el dolor de una víctima. 

Los seres humanos somos una masa de errores y fallos, por lo que brindarle devoción a una persona (por más que su obra maestra sea un texto de  adelanto ético) no es algo positivo . Personalmente seguiré tomando como base muchas de las enseñanzas dadas en el libro, esto no quiere decir que apoyé los actos de Rinpoché, simplemente considero que su escrito es una buena guía ética a pesar que el autor como sujeto no lo sea. 

Separar el autor de la obra es una habilidad que es difícil de desarrollar, lastimosamente el mundo no es una cuestión de buenos y malos y lastimosamente podemos encontrar grandes enseñanzas en personajes bastante crudos. Del mismo modo,  los seres humanos bondadosos y dignos de respeto pueden poseer elementos y pensamientos bastante sucios. 

Los seres humanos somos una masa de errores y fallos, por lo que brindarle devoción a una persona (por más que su obra maestra sea un texto de  adelanto ético) no es algo positivo

Aunque es cierto que hay una diferencia entre un libro ético con un hit del pop en los 80’s,  el debate radica en consumir o no la obra de alguien cuestionado por delitos graves. No podemos olvidar que por ejemplo en una película o un vídeo musical trabajan muchas más personas que el director o vocalista,  seguramente la mayoría de ellos no habrán cometido un delito como el de Jackson, por lo que también se puede premiar el trabajo justo de otros. Finalmente todo esto es un asunto de entender lo grises que somos. 

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