Sobre la Libertad

El concepto de libertad entra en aquella categoría donde es muy díficil definir sus límites. Al ser algo intangible, encontramos problemas en poder delimitarlo, más cuando hablamos de una idea que tiene tanto prestigio, o al menos en sociedades occidentales. En este tipo de conceptos la pluralidad va aportando interesantes definiciones, y puedo apostar a que individualmente tenemos nociones ligeramente diferentes, sobre lo que significa ser libre.

Mi reflexión sobre la libertad se da en este actual contexto, donde personalmente ha sido la época de mi vida donde más he sido restringido de ella. En nombre de un bien común y de un objetivo mayor, las sociedades hemos renunciado colectivamente a nuestras libertades, pero este tipo de renuncias no son tan fáciles para una especie que no se hizo grande estando encerrada y alejada.

Más allá que cada uno de nosotros consideramos si estas medidas han sido necesarias o no; al menos podemos saber qué es la libertad a partir del hecho de saber lo que no es: nuestra actual situación.

Esto lo escribo desde Colombia, sé que la realidad de la pandemia ha sido diferente en cada lugar y las medidas de los gobernantes han sido diferentes. Pero en todo esto, podríamos identificar un factor común y esto me recuerda a una de las mejores frases sobre la libetad que he escuchado, dicha por una mujer (que dicho sea de paso) admiro completamente:

ninasimone
La cantante Nina Simone, un ejemplo de búsqueda de libertad

“libertad es vivir sin miedo” Nina Simone

El miedo es una las razones detrás de todas estas medidas, en este sentido no hay que pensar en el miedo como algo que nos quite valor. Por el contrario, el miedo es una adaptación que nos ha servido como especie para poder huir de los potenciales peligros fatales.

El miedo ha sido útil, pero también con él viene la renuncia a la libertad. Para entender nuestras más grandes cadenas hay que pensar en nuestros más grandes temores.  Por supuesto que el temor a la muerte (racional o irracional) requiere de medidas excepcionales. Pero mientras pasan los meses, viviendo en esta especie de situación donde los humanos nos vemos alejados los unos a los otros; ya se han gestado cambios que al parecer se van a quedar con nosotros.

El ser humano tiene una gran capacidad para la adaptación, lo planteaba Dan Ariely en su obra “Las ventajas del deseo” y para ello hay un concepto también: adaptación hedonista. Me defino como una persona que situa entre sus valores más importantes la libertad. La busco a través de mi pensamiento al cuestionarme constantemente, la busco en mis acciones relacionadas con el empleo, el amor o los viajes.

En cierto modo considero que hay un cierto grado de restricción a la libertad, en el cual pensaría en sacrificar mi vida; por suerte para mí, estamos lejos de eso aún. Si a principios de este 2020, supiera de antemano el tema de los meses de encierro, la restricción a mi libertad de moverme libremente y todas sus consecuencias. Seguramente no creería que sería capaz de soportarlo, pero acá estoy aprovechando esa capacidad adaptativa para hacer la vida más llevadera.

Para entender nuestras más grandes cadenas hay que pensar en nuestros más grandes temores.

 

Tengo que aceptar que debido a nuestra capacidad  de adaptación natural a esta “nueva normalidad”, tengo el miedo que ciertas libertades se nos hayan ido para siempre. Espero que esta sea un miedo irracional y que mi pesima capacidad de predecir el futuro me permita sorprenderme cuando mis peores temores sean disipados. A pesar de buscar el optimismo,  algunas cosas como el control gubernamental a partir de nuestros datos creo que si llegaron para quedarse.

 

Ahora bien, soy defensor número uno de ser crítico con mis convicciones más profundas. He de aceptar que el étereo concepto de libertad no puede ser alcanzado completamente, porque simplemente no podríamos tener una sociedad. Vivir en sociedades tan grandes requiere cierto grado de represión, no podemos ser tan inocentes de pensar que la libertad no puede ser tomada (para algunos) como la libertad para atacar los derechos de los otros.

La humanidad ha estado en la tarea de poder controlar algunos de nuestros peores instintos, por ello ha sido necesario la represión para que no busquemos soluciones al estilo de la ley de la selva.  Las instituciones, las normas cívicas son algunas de las cosas que nos ha llevado a modificar nuestros comportamientos para poder adaptarnos en la vida en conjunto.

La libertad tiene la posibilidad de matar y curar, sin ser sometida nos podría llevar  a un caos en el que no quisiera estar. Pero su constante represión le quita esos otros ingredientes adicionales que hacen que la vida sea más que trabajar, comer, dormir o buscar pareja.  Por lo pronto mientras el tiempo siga avanzando, debo ir adaptandome una vez más a repensar lo que es la libertad, por desgracia y por fortuna esta pandemia nos invita a cambiar de ideas. 

 

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