La primavera árabe

Tercer suceso importante de la década a nivel global. Las protestas que terminaron con largas dictaduras, desencadenaron guerras civiles y puso en el mapa a un región con constantes inestabilidades políticas.

Aviso: El presente texto se centrará en los procesos más complejos que fueron Libia, Egipto y Túnez. El caso de Siria será examinado en otro articulo.

La Primavera Árabe inauguró la presente década con una serie de  protestas que se vivieron en el norte de África. El 2011 fue el año de inicio de una serie de revoluciones al interior de diversos países de lengua árabe. Si bien en cada nación se tuvieron diferentes objetivos al momento de gestarse las revoluciones, podemos englobar que el objetivo común en primera instancia era terminar con un puñado de dictaduras.

 La historia de esta parte del mundo no ha dejado de ser especialmente conflictiva. Acá se vivieron el nacimiento y la caída de un legendario imperio como el egipcio, la expansión musulmana o la consolidación del imperio otomano. Pero el suceso histórico que más influyó en el desarrollo de la primavera árabe fue el de la colonización africana.  

Retrato de la conferencia de Berlín

La conferencia de Berlin (1885) fue el momento en que las potencias europeas se repartieron  casi que todo el continente africano. La idea era asentar una serie de colonias a través de toda la región y el norte de África por supuesto entró  en este reparto. Francia se adjudicó la mayor parte del territorio, Inglaterra logró tomarse Egipto; el cual era fundamental para sus intereses por tener control del Canal del Suez. 

Después de la segunda guerra mundial, empezó la descolonización africana. Este proceso que se dio en todo el continente fue el que le dio la bienvenida a ciertos militares, quienes alcanzaron el estatus de libertadores en sus sociedades. Hemos de recordar que esta descolonización no fue del todo pacífica, y algunos de estos generales después de vencer al enemigo se tomaron las atribuciones de dictadores.

Un punto importante para mencionar es que las actuales fronteras africanas fueron trazadas principalmente bajo los intereses geopolìticos de los europeos. Esto quiere decir que algunos pueblos que habían tenido disputas históricas, fueron colocados arbitrariamente en un mismo territorio. Esto produjo inestabilidad en varias de estas naciones y algunos de estos problemas nos siguen acompañando en el 2020.

Hemos de recordar que esta descolonización no fue del todo pacífica, y algunos de estos generales después de vencer al enemigo se tomaron las atribuciones de dictadores.

Tal como se mencionó anteriormente dentro la desconolonización hubo momentos muy pacíficos, mientras que hubo otros cargados de violencia. En algunos se consolidó un poder autoritario como es el caso de los países de la primavera árabe, en otros se dio a un muy complejo vacío de poder como lo es el Congo actualmente. Libia, Túnez, Egipto, Siria, Bahrein y Yemen fueron los protagonistas de la primavera árabe, todos ellos estaban en diferentes procesos sociales, pero el descontento de la población en estos territorios fue especialmente dirigido hacia sus élites.

 

Ben Ali (ex primer ministro de Túnez) fue el primer jefe de estado derrocado durante este acontecimiento

Mubarak (Egipto) , Ben Ali (Túnez) , Gadafi (Libia), estos tres nombres son de vital importancia en esta historia. Los tres llevaban más de 20 años en el poder y lo habían obtenido por vías militares. Su autoritarismo como característica compartida llevó a diversas represiones sobre los ciudadanos. Este tipo de poder sin control se alimentó de algunos buenos resultados económicos y algunos hicieron procesos sociales sobre los cuales construyeron su apoyo popular. Además, todos tres poseían una mezcla de carisma y mano dura, lo que les facilitó el hecho de quedarse en el poder. 

Como toda rebelión, la primavera árabe tuvo diferentes causas. El estancamiento económico, desempleo, inflación, la falta de instituciones democráticas y abusos del poder, fueron algunas entre las múltiples razones que desembocaron en este proceso. 

4 de enero 2011

Mohamed Bouazizi, un comerciante tunecino de escasos recursos se encontró ante una serie de obstáculos burocráticos que le privaron su derecho al trabajo. Sumido en las deudas y sin el dinero para comprar las autoridades, Bouazizi no soportó todos estos conflictos legales y terminó inmolándose. Su muerte fue tomada como un símbolo para la ciudadanía y sin saberlo se desataría lo que hoy conocemos como la Primavera árabe.  

En Túnez empezó todo, los civiles aprovecharon la coyuntura y empezaron un sinfín de protestas que lograron finalmente derrocar al régimen de Ben Ali. Este hecho empezó a inspirar movilizaciones en el resto de la región y las protestas multitudinarias se presentaron en los demás países de la zona; cada uno de ellos con diferente suerte.  

MOH 04 TRÍPOLI (LIBIA), 17/02/2015.- Ciudadanos libios ondean banderas de Libia para celebrar el cuarto aniversario del alzamiento que acabó con el régimen dictatorial de Muamar al Gadafi, en la plaza de los Mártires, en Trípoli, Libia, hoy, martes 17 de febrero de 2015. EFE/Str

La primavera árabe tuvo el beneplácito de la prensa occidental. Primeramente, fueron unas protestas que a pesar de los diversos intereses inmiscuidos, existía el deseo por una mayor democracia, concepto popular en esta parte del mundo. Por otro lado, estas protestas contaron con un carácter tecnológico, ya que muchas de ellas fueron organizadas por medio de redes sociales. En este momento se dio a entender el poder que podían desatar estas plataformas.

Después de la cabeza de Ben Ali, siguió Egipto que  también pudo lograr la renuncia de Mubarak, quien estaba en el poder desde finales de los 80.  Con la caída de dos jefes de estado aumentó el deseo de cambio social, pero el éxito de cada revolución dependía mucho del poder del gobernante de turno. 

El estancamiento económico, desempleo, inflación, la falta de instituciones democráticas y abusos del poder, fueron algunas entre las múltiples razones que desembocaron en este proceso. 

Gadafi fue la siguiente víctima, siendo el único que fue asesinado de estos lideres. Una colisión de rebeldes lograron encontrar al ex mandatario quien huía de su inminente muerte. A través de una serie de vídeos liberados se mostró al cuerpo de Gadafi como un trofeo deseado. A pesar que Egipto, Libia y Túnez lograron el mismo objetivo, las consecuencias para cada país fueron muy diferentes.

Quizás la nación que salió mejor liberada de este problema fue Túnez. Después de la caída de Ben Ali, se logró un gobierno provisional y se convocaron a elecciones en un accidentado proceso. Finalmente en Túnez se pudieron tener elecciones democráticas y se convirtieron en la cara visible del lado positivo de la revolución.  

El cuarteto para el dialogo nacional tunecino evitó un vacío de poder. Fueron galardonados con el premio nobel de paz en 2015

En Libia, las cosas fueron diferentes. Derrumbar a Gadafi requirió una serie de batallas donde incluso la capital Trípoli fue escenario de dantescas escenas. Las fuerzas rebeldes lograron ganar el territorio hasta que finalmente dieron de baja al jefe de estado. Después de ello, y con un país destruido en su infraestructura, Libia no pudo soportar la ausencia de un poder central. El Congreso Nacional General fue la institución que tenía que llevar la democracia en el país pero fracasó. 

Diversos proyectos sociales chocaron, y especialmente el tema de la influencia del Islam en el poder fue uno de las mayores causantes de división. Libia entró en guerra civil oficialmente desde el 2014, aspecto que hasta la fecha no se ha podido solucionar. 

Egipto por su parte después de la caída de Mubarak se enfrentó ante la influencia de los hermanos musulmanes, quienes con la representación de Mohamed Morsi lograron la presidencia de manera democrática. La aventura de Morsi duró tan solo un año, otra vez la sociedad civil pidió su renuncia  especialmente por su carácter represivo. Morsi perdió el poder y fue juzgado por presuntos asesinatos además que de corrupción; finalmente terminó en prisión. 

Aunque Egipto ha podido establecer ciertas instituciones democráticas todavía se mueve en la inestabilidad política, realmente lejos de los logros obtenido por Túnez.  Un factor importante que se ha desarrollado después de las revoluciones es la presencia de los movimientos islámicos extremistas. Algunas corrientes del Islam quisieron aprovechar este vacío de poder para imponer una agenda en linea con la ley Sharia.

Gadafi en el medio, fue el único jefe de estado que fue asesinado durante las protestas de la primavera árabe

Casi una década después de la primavera Árabe, algunos territorios como Libia o Siria se encuentran realmente peor de lo que estaban antes. Túnez ha mejorado un poco y Egipto se halla en medio camino. En Bahrein los objetivos no fueron logrados y en Yemen se mantuvo el poder central con la ayuda de Arabia Saudita. 

Ninguna revolución es perfecta y la primavera árabe es ejemplo de ello. Estos sucesos sacudieron al mundo árabe que vio como antiguas autocracias iban cayendo. Todavía falta más tiempo para ver más consecuencias de lo que sucedió en este tiempo, pero claramente el foco de la primavera árabe ha sido una de las historias más importantes de esta segunda década del siglo XXI. 

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